[27.6.05]

'Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.'
(Federico G. Lorca)
Una larga estancia donde el sereno lirismo del compás de tres por cuatro te hace abandonar tus sentidos para dejar paso a la sensibilidad. Es en este largo salón de Viena, donde tu imagen quedó congelada al suelo, donde tus giros en mil instantáneas por segundo, detuvieron el movimiento; donde sólo a este ritmo, un latido se oyó.
Del río que se divisaba tras las cristaleras, recuerdo el rumor y el candor, suave y algodonado como tus mejillas, rodando desde la lívida timidez de tu rostro hasta el más oscuro recodo de mi bullente imaginación.
De tus pies sobre las huellas escarchadas y la luz harinosa de estas velas, cae el relente que envuelve nuestros cuerpos. La frigidez se torna en suave y tibia razón que tensa las riendas de estos potros desbocados. Loma arriba, y con el mismo ritmo, suben nuestros latidos, la percusión de los sentimientos, que girando y girando han originado el torbellino, otra tormenta más entre nuestras vidas, dentro de la jaula de helado cristal.
[Juan Benítez] ____________________________________________________
[8.6.05]
'Buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza'
(José Ángel Buesa)
Ese viejo árbol se abrazó a la vida tan fuertemente que tras unos años de indiferencia, en su obsesión encontró la muerte. Tras las risas mañaneras, plenas de olor a brandy y tabaco negro a medio encender, de los empleados de Parques y Jardines, su rumor dejaba oír el miedo que sentía y más fuerte asía la valla.
Su cuerpo gris y ajado temió quebrarse sobre las hormigas humanas que a diario transitaban por sus cercanías. Con la caída de sus hojas en el mes de noviembre avisó otoño tras otoño del probable derrumbe. Al silencio y la indiferencia, un lustro de terror cobijado en sus brazos.
Un día de primavera, cuando resignado a su cibernética situación de metal sustituyendo su función de sustento, con su prótesis de cadera más ligada al tronco que nunca, llegó el invierno a su corazón. Algún técnico misacantano realizó una nueva interpretación del "evangelio" donde no aparecía la copa de un castaño de indias con hierro injertado en su pedículo.
La vida acabó con el último adiós a las ramas tendidas sobre un pequeño camión municipal, pero el periplo por el purgatorio no hizo más que empezar. Por intentar sobrevivir, mayor penitencia soporta, aferrado a la misma valla a la que unió sus fuerzas, a la espera de que algún día, la triste pareja sea de allí arrancada.
[Juan Benítez] ____________________________________________________